Imprimir
Bimedica.
Volver

Heridas quirúrgicas: cuidados básicos después de una intervención

quirofano
28.09.2026

Después de una intervención quirúrgica comienza una etapa importante para la recuperación: el cuidado de la herida. Tras el cierre de la incisión, el organismo inicia un proceso de cicatrización en el que intervienen diferentes mecanismos biológicos, desde la respuesta inflamatoria inicial hasta la formación de nuevo tejido y la remodelación.

Aunque los cuidados pueden variar según el tipo de cirugía, la localización de la herida y el sistema utilizado para cerrarla, existen algunas recomendaciones generales que conviene tener en cuenta.

Mantener la herida protegida

Una incisión quirúrgica constituye una alteración de la barrera cutánea y necesita tiempo para recuperar su integridad. Durante este periodo, el apósito puede actuar como una barrera física frente al entorno y ayudar a gestionar el exudado producido por la herida.

La elección de la cobertura debe adaptarse a las características de la incisión, teniendo en cuenta factores como la capacidad de absorción, la adaptación a la zona anatómica y la fijación. Además, debe permitir controlar la evolución de la herida sin provocar una manipulación innecesaria.

No todas las heridas quirúrgicas necesitan permanecer cubiertas durante el mismo periodo. Por ello, es importante seguir las indicaciones del profesional sanitario sobre cuándo mantener, retirar o cambiar el apósito.

Higiene y manipulación de la herida

La higiene de manos es una de las medidas fundamentales para reducir la contaminación durante el cuidado de una herida quirúrgica. Antes y después de manipular la herida o su cobertura, es importante realizar una correcta higiene de manos y evitar tocar directamente la incisión si no es necesario.

Los cambios de apósito deben realizarse siguiendo las indicaciones del equipo sanitario y, cuando corresponda, mediante una técnica aséptica que evite el contacto innecesario con la zona de la herida.

La limpieza también debe adaptarse a cada situación clínica. No es recomendable aplicar por iniciativa propia cremas, antisépticos u otros productos, ya que no todas las heridas requieren el mismo tratamiento.

Vigilar la evolución

Durante los primeros días puede aparecer cierta inflamación, sensibilidad o hematoma alrededor de la zona intervenida como parte de la respuesta normal del organismo. Sin embargo, la evolución de estos signos es importante.

Una infección del sitio quirúrgico puede manifestarse mediante cambios locales o síntomas generales. Consulta con un profesional sanitario si aparece:

  • Enrojecimiento que aumenta o se extiende.
  • Dolor, inflamación o calor que empeoran progresivamente.
  • Secreción abundante o con un aspecto inusual.
  • Mal olor procedente de la herida.
  • Sangrado que no se controla.
  • Separación de los bordes de la incisión.
  • Fiebre o malestar general.

Estos signos no implican necesariamente la presencia de una infección, pero requieren valoración profesional, especialmente cuando aparecen de forma repentina o empeoran con el tiempo.

La importancia de elegir un apósito adecuado

La cobertura de una herida quirúrgica debe responder a las necesidades específicas de cada intervención. Además de proporcionar protección física, el apósito puede contribuir a gestionar el exudado y a mantener unas condiciones adecuadas para la evolución de la herida.

Por ello, aspectos como la absorción, la adaptación a la anatomía, la fijación y el respeto por la piel perilesional son factores relevantes en la elección de una cobertura postquirúrgica.

Descubre la gama de apósitos de Bimedica y nuestras soluciones para el cuidado de heridas postquirúrgicas.

Recuerda

Cada intervención y cada paciente son diferentes. Por ello, las recomendaciones generales no sustituyen las indicaciones proporcionadas por el equipo médico o de enfermería.

Seguir estas indicaciones, mantener una correcta higiene de manos, minimizar la manipulación de la herida y observar su evolución son aspectos fundamentales para acompañar el proceso de cicatrización.